El tiempo de carga recomendado para una web se ha vuelto cada vez más exigente. En 2025, ya no se habla de un único número, sino de la percepción del usuario y de métricas específicas que Google utiliza para medirla. La regla general es ser lo más rápido posible, pero existen umbrales claros que separan una buena experiencia de una frustrante.